Síntesis y Conclusiones

El estudio de los aspectos sociales y ambientales del patrimonio paisajista nos ha introducido, de la generosa mano de los prestigiosos expositores, en un amplio campo de conocimiento que parte del enriquecimiento del marco teórico para arribar al estudio de obras de rehabilitación históricas y actuales. Desde disciplinas básicas como la ecología, la sociología y la psicología, se nos han señalado conceptos y procedimientos cuya integración en el proceso de diseño facilitaría la obtención de resultados acabados. Esta certeza de la relación estrecha de la arquitectura paisajista con los aportes de las ciencias anteriormente citadas ha dado lugar al desarrollo de la teoría presentada, que podríamos sintetizar audazmente como una forma de comprensión del diseño del paisaje como actividad planetaria. Finalmente, la exhibición de las intervenciones efectuadas en distintos momentos históricos sobre el parque San Martín en Mendoza y el Rosedal de Palermo en Buenos Aires, han puesto en evidencia la importancia del mantenimiento del espacio verde público como bien irreemplazable de valor patrimonial de indudable incidencia en la calidad de vida de los habitantes.

A partir del desagregado de las múltiples variables intervinientes en la relación emisor-receptor (paisaje-hombre) el Dr. Raúl Montenegro nos ha subrayado la variabilidad en las sensaciones y comportamientos inducidos, hecho que se traduce en la dificultad del establecimiento de estándares y en la administración de unidades paisajísticas. Los mosaicos de ecosistemas naturales, que coexisten con sus derivados antrópicos más simples, están siendo profundamente alterados y simplificados traduciéndose en nuevas fisonomías o paisajes no planificados. Por su parte, la estrategia de planificación cerrada creó también nuevos paisajes entre los que podemos incluir los casos de estudio presentados. Ambas formas de intervención se observan en diversas escalas, desde los macropaisajes pasivos, como los mosaicos de cultivo pampeanos o aquellos planificados incorporados en las Evaluaciones de Impacto Ambiental, hasta sus desagregados en micropaisajes pasivos y activos.

Estas distintas acciones del hombre sobre el territorio han sido ejemplificadas en la disertación del Ing. Rolando León, quien ha puesto en evidencia la manera en que la presencia humana ha producido transformaciones, de diferente grado de intensidad, en la evolución del paisaje natural y cultural bonaerense. Dichas modificaciones han alcanzado tal magnitud que a partir del presente siglo han cambiado los flujos de información y energía, reguladores de la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas. Como consecuencia, podemos observar la actual fragmentación del paisaje y el insuficiente conocimiento ecológico de los mismos, hecho que origina una mayor dependencia de los subsidios de energía. Frente a estos fenómenos se alza la necesidad social y ecológica de no alterar el ambiente y, por ende, de utilizar métodos sustentables.

"El paisajismo sustentable implica la adopción de instrumentos técnicos y organizaciones ecológicas que reducen al mínimo el costo de mantenimiento de todo el sistema. Para ello se utilizan criterios como el de capacidad de carga y el despliegue de estrategias que optimizan la ajustabilidad del ambiente con el cual se trabaja" (Dr. Montenegro). Las técnicas LEISA que agrupan criterios ecológicos, económicos y sociales se dirigen a la sustentabilidad del sistema producido. Objetivo al que conducen los criterios básicos enumerados y entre los cuales es dable subrayar aquel en donde se establece que tanto jardín como paisaje deben interpretarse como un trozo de naturaleza en movimiento. Esta concepción, de la cual el paisaje pampeano constituye un claro exponente, no casualmente es uno de los fundamentos de la teoría de diseño paisajista efectuada por el Ing. Clément.

Los métodos sustentables señalan, como hemos mencionado, la necesidad de desarrollar nuevas formas de asociación humana dirigidas a preservar los recursos naturales de las regiones, por lo que incorporan propiedades de los sistemas económicos y sociales como la equidad, solidaridad y asociatividad. Se percibe en consecuencia la vinculación natural con la sociología desde la cual el Dr. Torcuato Di Tella se ha referido a los espacios de la ciudad y a su tratamiento, como parámetros de la sociedad que los produce y habita. De esta manera un hecho físico como las medianeras, "personificación de la despreocupación por los demás", trasluce la convivencia humana y el ordenamiento urbano que se ejerce sobre la ciudad. La tradición europea muestra ejemplos de notable calidad urbana obtenidos a partir de un tratamiento integral mantenido a lo largo de los siglos, producto de un plan urbanístico que se reafirma en un orden jurídico. La disertación nos ha invitado a pensar en el parque como un elemento de la conciencia urbana que se incorpora en el subconsciente del individuo y forma parte de su psiquis, y a la ciudad como una acción colectiva inconsciente. En este sentido se hace más comprensible la actitud de los habitantes en Japón que incorporan a sus parques como templos.

El reconocimiento de la importancia de la calidad de la relación sociedad-ambiente hace que se hayan desarrollado metodologías que tienden a optimizarla a partir de la elaboración de los aportes obtenidos de los habitantes. Esta rica experiencia profesional interdisciplinaria presentada por la Psic. Cecila Philippi Irarrázaval y el Arq. Juan Patricio Cáceres Torres ha sido puesta en práctica durante esta década con la construcción de 29 parques en el contexto de conjuntos habitacionales de escasos recursos en 9 ciudades chilenas mediante el Programa de Parques Urbanos. La convergencia de la investigación científica y su desarrollo en proyectos ha producido trabajos que han superado las dificultades propias de transcribir a términos físicos requerimientos sociales subjetivos y dinámicos y llevarlos a la praxis. Constituye un antecedente de enorme valor para la evolución de la arquitectura paisajista que todavía en nuestro medio no ha terminado de encauzarse como respuesta social. El trabajo expuesto ha demostrado los resultados de la labor interdisciplinaria y científica, que obtiene una mejora en la calidad de vida de aquellos sectores más carenciados a partir de la incoporación de la información que surge de su reconocimiento como usuarios.

El Ing. Gilles Clément presentó su concepción del Jardín en Movimiento y el Jardín Planetario, producto de su práctica personal en la jardinería y de la reflexión sobre su tarea sobre el paisaje. Ello lo condujo a la elaboración de una teoría paisajista y a su implementación en el proyecto que realizó en la Côte d' Azur. Presencia de límites, componentes vivos que se transforman y transforman el espacio, comprensión de la naturaleza y trabajo con su energía propia así como con el tiempo, fundamentan el paralelo entre nuestro planeta y un jardín. A su vez las miradas no habituales sobre el mundo, como aquella proveniente de agrupar los biomas o de invertir norte y sur, nos permiten observarlo y entenderlo de distintas maneras. De este modo, por ejemplo, se comprende más fácilmente el traslado de especies que se realiza desde tiempos inmemoriales gracias a vientos y corrientes, proceso que, sólo dentro del mismo bioma, fue acentuado con la antropización del planeta. Esta capacidad de movimiento de la flora, de mezcla de floras en el mundo, es una cualidad que el expositor nos ha invitado a los paisajistas a potenciar.

Finalmente, las intervenciones presentadas muestran ejemplos de obras llevadas a cabo desafiando hechos consumados como la presencia de balaustradas eclécticas en el Parque San Martín de Mendoza o el abandono consuetudinario de nuestros parques urbanos ejemplificado por el Rosedal de Palermo.

El Arq. Jorge Cremaschi nos presentó su trabajo inédito, invalorable aporte a la historia del diseño paisajista regional, sobre la obra del Arq. Daniel Ramos Correa. En ella puede vislumbrarse el traslado de las experiencias del ambiente en el que éste transcurrió su niñez, su formación con los jesuitas y, como ha sucedido a menudo con nuestros profesionales, su enriquecimiento reflexivo en el contacto con las vanguardias en París en donde se estableció en 1930. A su regreso Ramos Correa abandona el historicismo que hasta entonces había aplicado en su exitosa actividad profesional y vuelca su trabajo en la obra pública con importantes realizaciones paisajistas. La conjunción de valiosos técnicos y políticos le ha permitido a Mendoza obtener, tanto en este caso como a fines del siglo pasado con Emilio Coni, Emilio Civit y Carlos Thays, logros ambientales cuyos beneficios pueden gozar aún hoy sus habitantes. La valiosa obra expuesta y el planteo teórico no suficientemente conocido pero fundamentalmente aplicado, muestra a este autor como una de las mentes claras que indicaron tempranamente, a partir de la década del 30, el sendero que la actividad paisajista aún hoy intenta desarrollar en nuestro país.

La rehabilitación del Rosedal de Palermo, proyecto del Ing. Benito Carrasco inaugurado en 1914, es una muestra más de la necesaria convergencia de la voluntad política a fin de realizar intervenciones efectivas, del sistema de padrinazgos de empresas que aseguren la disponibilidad presupuestaria y de la imprescindible tarea interdisciplinaria que plantea la intervención profesional sobre obras histórico-paisajistas. El Ing. Diego Peralta Ramos nos exhibió las dificultades que plantea actuar sobre estos casos complejos con avanzado deterioro en los que los diversos aspectos que hemos precitado se ponen de manifiesto. A estos problemas ecológicos, sociales y económicos se suman los operativos provenientes de implementar la teoría de la restauración, la carencia de documentación antecedente, los tiempos de ejecución y entrega en los plazos prefijados, etc., más la carga inherente de trabajar sobre un espacio paradigmático de la Capital Federal. La puesta en valor del Rosedal fue un desafío que el estudio SEPRA, uno de los más antiguos del país, podía absorber con su solvencia tradicional, pero fundamentalmente es un desafío para las autoridades que tienen bajo su responsabilidad el buen uso de este tipo de espacios comunitarios y para los habitantes urbanos que recuperaron un ámbito único, legado de nuestros antecedentes y herencia de sus sucesores.

Por último, la visita al parque de la estancia Huetel es una experiencia privilegiada que permite apreciar el desarrollo en el ámbito privado de creaciones paisajistas históricas de especial valor. El hecho de constituir un patrimonio particular no invalida su valor testimonial producto de un período histórico de nuestro acontecer como sociedad por lo cual, al igual que con los bienes públicos, debería ser preocupación de todos contribuir a su preservación en concurrencia con una utilización social. Esta observación toma especial valor frente a los cambios socio-económicos de los últimos tiempos que en numerosos casos han llevado a subdividir los parcelamientos rurales en fracciones prácticamente urbanas destinadas a viviendas y por lo tanto a la desfiguración o eliminación de valiosos trazados históricos de parques de estancia, establecimientos indisolublemente unidos a la identidad nacional.