Síntesis y conclusiones

Las valiosas disertaciones brindadas durante el presente seminario nos han señalado algunos aspectos sustanciales del sujeto de estudio propuesto: “Arte y Ciencia en el desarrollo del patrimonio paisajista”.

El Dr. Alberto Rex González ha reflexionado claramente sobre las cualidades que distinguen y precisan a estas dos manifestaciones de la cultura. El arte, uno de los elementos característicos de los aspectos simbólicos de la cultura, posee como distintivo básico su carácter de individualidad, de expresión a través de elementos o rasgos únicos en el espacio y el tiempo, que no se producen de manera acumulativa. La ciencia, por el contrario,  evoluciona y comprueba. “La ciencia busca una realidad que está fuera de nosotros y que aparentemente existe, es concreta y lo que los investigadores hacemos es simplemente buscar. En cambio por oposición el arte crea, obedece a factores del subconsciente”.

La fusión del conocimiento proveniente de las disciplinas científicas, como la Edafología y la Botánica, y la creación de un jardín como obra de arte fue ejemplificada por el Prof. Leandro Silva Delgado. Las dificultades del predio, la plantación en una zona de calizas cretácicas y la imponente figura del Alcázar de Segovia, fueron transformadas en estimulantes desafíos. Acompañadas por el conocimiento de la historia geológica del sitio y la historia social y personal de quienes lo trabajaron, confluyeron en una comprensión profunda del lugar que produjo el jardín experimental, el “Romeral de San Marcos”.

Desde la ciencia geográfica, la Dra. Elena Chiozza analizó la fisonomía paisajística del área metropolitana de Buenos Aires entendida como expresión sensorial de la relación de la sociedad con su entorno. “Entendemos al paisaje como provisto de una creación social y ésta tiene que ver con la cultura de la sociedad que lo produce y con los materiales que utiliza para la creación”. A su vez, el paisaje permite leer la cultura que lo produce: “Las ciudades son también expresión de la calidad de sociedad o sociedades que históricamente han ido construyendo esos paisajes”. A partir del siglo XVI la colonización hispana establece con la cuadrícula la prefiguración y las limitaciones que enfrentaría la ciudad actual. El crecimiento de la misma opera transformaciones importantes a partir del siglo XIX con la inmigración, la incorporación de nuevas tipologías destinadas a alojar esta población y los desplazamientos hacia el sur, producto de la actividad económica y luego hacia el norte, como consecuencia de la epidemia de fiebra amarilla. La progresiva densificación de la ciudad, la aparición de nuevos medios de transporte, el crecimiento del valor de la tierra entre otros factores hicieron a la desaparición de la tradicional tipología de la casa de patios y a la transformación del paisaje urbano. Un hito en este proceso de desaparición de la escala humana y del goce del paisaje fue la sanción de la Ley de Propiedad Horizontal. Ante esta realidad el sentido de identidad, la estética y la responsabilidad institucional requieren nuevas respuestas. “Los procesos de crecimiento deben ser el resultado de la participación de los ciudadanos para la expresión de los problemas y de los técnicos para la solución de los mismos, porque cada día se van a presentar con mayor dureza en la medida que demoremos esta discusión”.

Un buen ejemplo de la aplicación de metodologías con base científica en la rehabilitación del patrimonio paisajista, es el trabajo realizado por la Arq. Diana Henríquez de Fernández en el Parque del Este de la ciudad de Caracas. “Existe en la actualidad un auténtico movimiento internacional orientado hacia la identificación, preservación y valoración de los paisajes que han sido producto de una significativa acción humana sobre el ambiente, ya que estos paisajes constituyen parte importante de la memoria de las naciones, las comunidades y de la evolución de la humanidad misma”. El inventario del parque existente o la comprensión del sistema y sus componentes es el primer paso para el análisis. Aspecto complejo que se realiza, en el caso presentado, a partir del estudio de dos enfoques antecedentes. Especial atención requiere en nuestro medio el acento puesto en el reconocimiento de nuestras particularidades: “En América Latina, las obras de renovación de espacios verdes suelen tener un contenido político y efectista que espera resultados inmediatos, con lo cual la etapa inicial de análisis se produce de manera atropellada dada la presión de las circunstancias externas”. Se desprende en consecuencia la importancia de contar con registros exhaustivos de nuestro patrimonio paisajista de manera que puedan constituir la base de los futuros planes maestros de los cuales, a su vez, se desprenderán los proyectos o proposiciones constructivas.

Desde la perspectiva artística la Prof. María de los Ángeles De Rueda nos ha señalado que “Las artes en el devenir de la historia han dialogado en forma dinámica con la naturaleza y el entorno”. Entre la Antigüedad, con una visión que integraba lo natural y lo cultural, y el siglo XX en donde el paisaje se ha civilizado sin establecer límites precisos entre naturaleza y cultura, su representación evidencia, como manifestación artística, las sucesivas etapas por las que ha pasado el concepto de naturaleza en el hombre.

La representación pictórica como testimonio que colabora a la comprensión de la identidad de un país o región ha sido el tema que la Dra. Cristina Felsenhardt ha expuesto y que exhibe el fundamento artístico de la arquitectura del paisaje. “El hombre se ha proyectado en la naturaleza y eso se ha reflejado en el arte generando imágenes de la identidad”. La investigación presentada muestra un orden en la representación donde primero se interpreta el territorio, después el hombre, la ciudad y por último los edificios.

Como cierre del seminario la visita a los parques de “Santa Elena” y “Los Talas”, recreada y enriquecida a través del artículo de la Arq. Cecilia Pascual y la Srta. Virginia Meroni, nos ha facilitado el conocimiento de dos parques con historias representativas de este tipo de intervenciones durante los siglos XIX y XX. Ellas han configurado improntas distintas en el tratamiento del espacio abierto perdurando ambas aunque orientadas a objetivos y futuros diversos: búsqueda de rentabilidad económica en un caso, preservación del testimonio y legado en otro.

Queremos agradecer además de los generosos aportes de los conferencistas, las importantes contribuciones realizadas por quienes presentaron comunicaciones. Ellos nos han permitido conocer los caminos que se encuentran recorriendo los estudiosos de distintas regiones geográficas y disciplinas en torno a este amplio y fascinante campo de estudio que es el paisaje, esta vez a partir de las distintas maneras en que intenta abordarlo y reelaborarlo el hombre.

Por último, agradecemos también a todos los asistentes a nuestros encuentros; su presencia mantiene y demuestra la vigencia de un tema que nos pertenece a todos e impulsa nuestra labor en pos del rescate y valorización de nuestro patrimonio paisajista.